Es una sencilla prueba que realiza el ginecólogo, o que puede solicitar la embarazada, para comprobar que el líquido amniótico es claro, que hay suficiente cantidad y que el bebé goza de buena salud. Consiste en intoiducir un amnioscopio en el cuello uterino, un cono largo y fino con un orificio por el que pasa un haz de luz, que ilumina la bolsa del líquido amniótico, obteniendo una visión directa de él. No precisa de ninguna preparación, ni produce molestias mayores que un tacto normal. Dura unos 10 minutos.

Dejar una respuesta