Ni hijo no quiere lavarse el cabello
Por lo general, este rechazo no es muy duradero y termina desapareciendo al cabo de un tiempo. Por lo tanto, no hay que darle mayor importancia. Pero mientras dura, puede ser muy aparatoso y suponer un contratiempo. Si afrontamos la cuestión por las malas, es decir, imponiendo al niño el lavado a la fuerza, ese rechazo puede hacerse aún más enérgico.





