La inteligencia emocional es la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos, y la habilidad para manejarlos. Mide nuestra capacidad de controlar las emociones, entender las de los demás y establecer relaciones sociales. Cuando un bebé nace, aún no ha desarrollado este tipo de inteligencia, por lo que no puede reconocer sus propios sentimientos y menos aún los de los demás, pero el comportamiento de sus padres puede ayudarlos a construir bases y una futura personalidad fuerte.
Hay padres que por los motivos que sean, tratan a sus hijos de manera desagradable en su día a día. Los bebés tienen poca atención por parte de sus padres y aprenden estas habilidades sociales más lentamente. En un futuro, estos bebés jamás desarrollan la capacidad de simpatizar con otros o preocuparse por su dolor, son seres “fríos”. De esta manera, los individuos que crecen con una inteligencia emocional baja no tienen autocontrol y, ...