El funcionamiento del intestino no es igual en todos los niños y, por lo tanto, el tipo de trastorno y la intensidad del dolor varía mucho de unos a otros
ESTREÑIMIENTO:Es la disminución en la frecuencia de la emisión de heces, que se vuelven secas y duras. También lo es cuando son frecuentes, pero dolorosas y acompañadas de llanto. Es un problema común y pasajero, pero hay que actuar porque puede cronificarse. Los bebés que toman pecho pueden pasar días sin hacer deposiciones sin tener estreñimiento.
DIARREA: Es una disminución de la consistencia de las heces, normalmente asociado a un aumento de su frecuencia. En los bebés es menos habitual que el estreñimiento y la mayoría están causadas por virus, entre los que destaca el rotavirus, que también ocasiona fiebre y signos catarrales.
VÓMITOS: No hay que confundirlos con las típicas regurgitaciones de después del amamantamiento. Pueden estar causados por un foco infeccioso, pero también por una sobrealimentación. La obsesión de algunas madres por ver a sus hijos bien nutridos les lleva a alimentar en exceso a sus bebés y éstos, por lógica, rechazan la comida o, una vez ingerida, reaccionan vomitándola.
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