El cuidado de los senos

Desde el embarazo es posible prevenir el relajamiento y la pérdida de elasticidad del pecho utilizando productos especÃficos para ello. Los tratamientos los debes realizar siempre después de la lactancia.
Un consejo siempre eficaz es ducharse el pecho con la temperatura del agua tan frÃa como puedas soportar, realizando movimientos circulares y extiéndelos hacia el cuello. Existen aparatos especÃficos de hidroterapia para el pecho como que se acopla al grifo.
Obsesionarse con dietas adelgazantes y pobres en proteÃnas no hace más que perjudicar al pecho. Cuanto más lento y progresivo sea el adelgazamiento, mejor. Gestos diarios como escurrir una toalla empapada en agua manteniéndola a la altura del pecho pueden sustituir los sofisticados aparatos de los gimnasios.
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