Una de las mayores preocupaciones de las mujeres embarazadas es la de cuidar la alimentación y estar bien hidratada. Durante estos meses necesitarás mayores dosis de hierro y proteínas.

La carne, el pescado, la carne de aves y los huevos aportan muchas proteínas. Las legumbres también son una buena fuente de proteínas y contienen además fibras vegetales, hierro y ácido fólico.

Diariamente deberías tomar varios productos lácteos y leche desnatada. Si además comes semanalmente, 300 – 600g de carne y 80 – 250g de pescado, te estarás alimentando bien.

A causa del peligro de un contagio por toxoplasmosis o listeriosis deberías comer carne (sobre todo la carne de cordero y de cerdo) y pescado siempre cocinados ( plancha, asado o cocido suficientemente ), y evitar los crudos, ahumados, salados o secados (Carpaccio, Tartar, Sushi, mariscos crudos, Mettwurst, salami, paté, jamón, pescado ahumado, etc.).

verduras ok

La proteína es un componente fundamental para todos los organismos. Las personas toman normalmente más proteínas que la cantidad recomendada y por eso se cubre perfectamente la necesidad de aumentar dicha cantidad en diez gramos diarios durante el embarazo.

Como el volumen de sangre de las mujeres embarazadas aumenta al establecerse la circulación placentaria y fetal, la propia irrigación del músculo uterino crece, y necesitan diariamente aproximadamente 30 mg de hierro (el doble de una mujer no embarazada). Puedes cubrir fácilmente esta demanda de hierro comiendo regularmente carne y huevos. Otras fuentes de hierro son los productos integrales, las legumbres y las verduras de hoja verde.

Puedes mejorar la ingestión del hierro si tomas vitamina C durante las comidas (puedes beber un zumo de frutas para acompañar una comida o comer una ensalada y tomar zumo o algo de fruta de postre). A pesar de todo puede suceder que tengas cierto grado de anemia, algo muy común entre las embarazadas y que el médico te recomiende tomar un preparado de hierro.

Estudios recientes ponen de manifiesto que una dieta rica en omega-3 en el embarazo potencia el desarrollo cerebral y general del feto. En la propia embarazada, previenen la depresión postparto.

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