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Son prematuros y de bajo peso los bebés que nacen antes de las 37 semanas de gestación y con menos de 2.500 gramos de peso. Las complicaciones, riesgos y expectativas de vida para estos recién nacidos varían en función de la prematuridad, aunque ahora la tasa de supervivencia es mucho mayor.

La evolución de cada prematuro es diferente. No todos los que nacen antes de tiempo sufrirán problemas, y sólo en el 10% de los nacidos con menos de un kilo y medio de peso que tienen complicaciones, éstas son de carácter grave.

COMPLICACIONES COMUNES: Aunque cada prematuro debe superar sus propios obstáculos, la mayoría se enfrenta nada más llegar a diversas patologías. Las más comunes son: ictericia y bilirrubina elevada, apnea de la prematuridad, anemia, baja presión arterial, síndrome de trastornos respiratorios, parálisis cerebral, infección o enfisema pulmonar.

LA IMPORTANCIA DEL PESO: A los prematuros se les considera bebés de riesgo porque abandonan el útero antes de que sus órganos estén lo suficiente maduros. Es importante saber que el bebé experimenta su mayor crecimiento en las últimas semanas de embarazo. En las primeras 32 semanas adquiere un tercio del peso total y en las últimas ocho semanas los dos tercios restantes. Cada día pasado en el claustro materno, cuenta.

A MÁS DÍAS, MENOS RIESGO: Lo mismo ocurre con la maduración de los órganos fetales, siendo necesarias las últimas ocho semanas de la gestación para completar la maduración de todos los sistemas fetales para garantizar su autonomía extrauterina. Así, cuando más pequeño e inmaduro, mayor es el riego de enfermedades.

HAY QUE TENER PACIENCIA: Los bebés prematuros tienen una curva de ascenso de peso más lenta que un bebé de término debido a que ingieren cantidades muy pequeñas de leche. Los padres deben ser pacientes, ya que son niños especiales que tienen su propio ritmo de adaptación.

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