resfriado

El resfriado es un proceso muy molesto, pero forma parte de los niños. No es un problema de diagnóstico para el pediatra, pero el tratamiento es engorroso. Como se cura solo, lo único que puedes hacer es tratar de aliviar los síntomas para que, al menos, mame y duerma mejor. No debes alarmanrte por su estado. Al contrario, piensa que las defensas del cuerpo están trabajando para combatir a los agentes que están causando el mal.

La manifestación del resfriado común suele incluir:

Estornudo: Son uno de los signos más evidentes del resfriado, el más claro de que los virus le están atacando.

Mucosidad: Suele ser abundante. Primero es transparente, luego se espesa y toma color amarillento. En unos días, el proceso tomará el camino inverso. Sólo si la mucosidad es amarilla durante más de una semana, el pediatra puede considerar un tratamiento por sobreinfección por bacterias.

Obstrucción nasal: Es, junto a la tos, el síntoma más molesto, especialmente para el bebé, que cuanto más pequeño, menos sabe respirar por la boca.

Ronquidos: Es habitual que pase semanas haciendo ruido al respirar por la estrechez de sus fosas nasales y un probable aumento de tamaño de las vegetaciones.

Tos: Suele ser blanda y, gracias a ellas, el bebé es capaz de limpiar su garganta de mucosidades. Más adelante, puede ser seca y molesta. En todo caso, la tos irritativa puede prolongarse hasta siete-ocho días desde el inicio del cuadro.

Fiebre: Su aparición suele ser el motivo que impulsa a los padres a acudir al pediatra. Pocas veces es superior a 38,5°C y suele ir acompañada de malestar general.

En algunos casos, especialmente cuando el resfriado está provocado por un rotavirus, el cuadro se acompaña de síntomas digestivos como vómitos y diarrea. Los resfriados suelen ser episodios banales y autolimitados, aunque en ocasiones aparecen complicaciones como otitis medis, bronquiolitis y, raramente, neumonía.

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