Es inevitable realizar cientos de fotos a nuestros hijos, sobre todo, durante los primeros meses de vida.
Seguro que si repasamos todas las fotografías que tenemos de los pequeños, existen un montón prácticamente idénticas, realizadas una detrás de otra el mismo día, mientras duerme, en nuestros brazos, en la cuna, en la hamaca, con el nuevo conjunto, con el pijama… Esta pasión retratista se desencadena, sobre todo, con el primer hijo, cuando cualquier mínimo gesto del bebé, nos parece digno de ser plasmado.
En la era digital, con las cámaras y móviles de nueva generación, nos resulta más cómodo, práctico y tentador realizar una fotografía en cualquier momento. Sin embargo, este hecho también tiene su parte negativa, por llamarlo de alguna forma. Y es que, en muchos hogares, ha desaparecido el álbum tradicional. Tenemos las imágenes en formato digital y no queremos, pensamos o encontramos el momento de revelarlas en papel.
Antes, cuando ...