Las canciones de cuna sin duda que son trocitos de amor. Poseen cualidades mágicas: recrean atmósferas relajadas, paisajes sosegados y momentos de intimidad entre tú y tu hijo. Sus estrofas suelen repetirse de manera uniforme, sin sobresaltos, consiguiendo que el bebé se duerma plácidamente.
Las nanas forman parte de la cultura popular y se transmiten de padres a hijos, de modo que cada familia suele mantener las suyas propias. No te detengas por desconocer la letra o la melodía. Lo importante es que tengas ganas y lo hagas de forma relajada, sin prisas ni con el objetivo único y exclusivo de dormirlo cuanto antes. Disfrútalas tú también.
DUÉRMETE NIÑO
Duérmete mi niño,
duérmete mi sol,
duérmete pedazo de mi corazón.
ASERRÍN, ASERRÁN
Aserrín, aserrán,
las campanas de San Juan,
las de alante corren mucho,
las de atrás se quedarán.
ARRORRÓ MI NIÑO
Arrorró, mi niño,
arrorró, arrorró.
La luna llegó
porque a su casita
se ha marchado el sol.
CU,CU,CANTABA LA RANA
Cu, cu, cantaba la rana,
cu, cu, ...