Un “NO”, no significa dejar al pequeño sin posibilidades de satisfacción, sino ofrecerles otras opciones que quizá no había considerado. A muchos padres les cuesta decir a sus hijos que no. Pero contrariamente a lo que creen, y aunque suene contradictorio, el “no” tiene mucho de positivo. En un principio, cumple una función protectora frente a situaciones de peligro. Y más adelante, va mancando la diferencia entre lo que se puede y lo que no. Decirles que “no” es, entonces, una manera de demostrarles el amor que sentimos por ellos.
Los niños aprenden a conocer el mundo que los rodea por medio de la experimentación. Se acercan a los objetos, los tocan, se los llevan a la boca..Pero no distinguen todavía que algunos son peligrosos. Su naturaleza curiosa puede colocarlos en situaciones de riesgo: al alcance de enchufes, insecticidas, medicamentos, elementos cortantes, fuentes de calor…Es por eso que hay que estar ...