La piel del bebé puede mostrar señales de su reciente hazaña, el nacimiento. Entre ellas, destacan unas marcas rojas en la cabeza y el cuello, denominadas “besos de ángel”, que son diminutos vasos sanguíneos visibles. Todas estas marchan comenzarán a desaparecer una vez el cuerpo se recupere de la experiencia de nacer y el bebé se adapta a la vida fuera del útero materno.
También podemos observar el llamado “efecto arlequín”, donde la mitad del cuerpo permanece enrojecida mientras que la otra mitad puede estar pálida. Esta reacción la causan las variaciones en el diámetro de los vasos sanguíneos y en general se soluciona cuando el bebé cambia de postura o de temperatura.
La aparición de manchas en la piel también es habitual en los primeros días de vida, debido a la inmadurez del sistema circulatorio. La presión ejercida sobre el bebé durante el parto provoca la hinchazón de los párpados, de ...