Actualmente vivimos en una sociedad en la que el estrés es el protagonista indiscutible. Desde que nos levantamos hasta la hora de volver a la cama vivimos en una rutina controlada por el reloj, en un ir y venir descontrolado, lo que acaba convirtiendo a nuestros días en una carrera con un continuo sprint. Sin duda, este ritmo frenético acaba afectando tanto a mayores como a pequeños y provocando consecuencias negativas en nuestra salud.
Y los bebés no viven ajenos a esta situación. Aunque resulte sorprendente afirmar que existen bebés estresados cuando los vemos tan plácidamente durmiendo en sus cunas, lo cierto es que es una realidad y entre los motivos podemos destacar, además de la falta de alimento o higiene, la escasez de contacto con sus padres, así como la ausencia de mimos, caricias y abrazos y sin duda, la manifestación más clara es el llanto.
Y ello vendrá acarreado de ...