Son más frecuentes en la mujer que en el hombre, pues su uretra es más corta, lo que la hace más propensa la transmisión de bacterias procedentes del recto. Además, en el embarazo por la acción de las hormonas y el crecimiento del útero, la orina tarda más tiempo en ser eliminada, lo que le da más tiempo a las bacterias para multiplicarse.
- Las infecciones urinarias que no se tratan pueden producir infecciones renales graves, partos prematuros… Por eso es fundamental su detección con analíticas de orina en los controles del embarazo.
- Según el grado de afectación pueden ser:
Bacteriuria asintomática: Se ven bacterias pero la embarazada no tiene síntomas. Se trata con antibióticos.
Cistitis: Se caracteriza por una necesidad casi constante de orinar, escozor, dolor leve en la zona del pubis y escalofríos. El tratamiento es con antibióticos orales.
Pielonefritis: Es el cuadro más grave porque la infección se asienta en el ...