A la edad de dos años, los niños se limitan a tirar los bloques por el piso. Esta es una reacción normal, pero a medida que crezcan irán descubriendo las múltiples posibilidades que le ofrecen estos juegos. Al principio, se limitarán a manipular las piezas, apilándolas, metiendo una dentro de otra o derribándolas.
Der esta forma, aprenderán a diferenciarlas por el tamaño y el color, y a relacionarlas entre sí. Más adelante, comenzarán a encajarlas para armar objetos y escenarios parecidos a la realidad. Y, poco a poco, coordinarán de forma cada vez más precisa sus manos y sus dedos con la vista y aumentará la dificultada de este juego, que los ayuda a adquirir nociones básicas para comprender el mundo que los rodea.
Por ejemplo:
Entender conceptos espaciales, como el volumen y las formas geométricas.
Acercarse a la matemática: se da cuenta de que dos bloques pequeños equivalen a uno grande o que ...