Las golosinas han formado parte del mundo infantil desde tiempos inmemoriales. Si bien, debido a su composición no son tan nocivas como parecen, los mecanismos psicológicos que intervienen, así como las bases de su consumo, pueden causar problemas a largo plazo.
Entonces, ¿podemos dar golosinas a nuestros hijos? Sí, pero también debemos enseñar a los niños cómo comerlas.
–Si bien no se ha demostrado la adicción al azúcar en niños o personas ya mayores si que se ha comprobado que su brusca supresión desencadena una serie de síntomas similares a la falta de drogas en ciertos consumidores: temblores y malestar psicológico general, en especial marcados niveles de irritabilidad. Todo ello, no es menos cierto que ocurre en niños que consumen muy elevadas cantidades del blanco elemento.
–Otro factor que debemos considerar es el de los colorantes y conservantes que contienen prácticamente todas las golosinas y bebidas, particularmente las gaseosas. En un reciente estudio ...