Es muy habitual que empleemos este término cuando sentimos que nuestro bebé llora cuando nos separamos de él.
Es un hecho totalmente normal que, habitualmente, empieza a manifestarse a partir de los 8 meses de edad aproximadamente.
Desde su nacimiento, se crean ciertos lazos afectivos con las personas que más tiempo pasan con el bebé; la mamá, el papá, hermanos, abuelos…
A partir de los 6 meses, los bebés reconocen perfectamente los rostros y las voces de las personas que le rodean y saben que con estas personas, se sienten seguros. Los cuidan, los miman y cubren sus necesidades básicas.
Cuando están con nosotros, sienten esa afectividad y seguridad, sin embargo, cuando no nos ven, no tienen conciencia de cuándo vamos a volver.
Aunque, a priori, esta necesidad de afecto materno o paterno nos produzca una grata sensación, es posible que también podamos compartir esa angustia cuando no tengamos más remedio que separarnos de nuestro ...