Un ratón vagabundo llegó a un remoto pueblo situado más allá de las montañas del Sol. Se extrañó de no ver más ratones allí. Calles desiertas, un silencio terrible y amenazador… Ratonín, que así se llamaba nuestro ratoncito empezó a sentir miedo. Presentía que allí se ocultaba un misterioso peligro.
Por fin tropezó con un colega suyo, al que preguntó:
—¿Por qué hay tan pocos ratones er este pueblo, amigo?
Este le miró fijamente y tardó un buen rato en contestarle:
—Veo que no sabes que éste es un pueblo de gatos. Ratón que apresan, ratón que va a la cazuela. Vigilan todos los almacenes de alimentos con doble guardia, de día y de noche.
Este le miró fijamente y tardó un buen rato en contestarle:
—Veo que no sabes que éste es un pueblo de gatos. Ratón que apresan, ratón que va a la cazuela. Vigilan todos los almacenes de alimentos con doble guardia, de ...