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A veces la hora de la comida se convierte en todo un infierno. Nuestros pequeños no quieren comer y nosotros nos desesperamos por ellos. Pero debes tener presente ciertos aspectos de la actitud de los niños.

TEN EN CUENTA:

NO ENTRAR NUNCA EN SU JUEGO: Crear un ambiente de normalidad en torno a la mesa, y tratar con naturalidad el tema de la comida. Hacerle entender al niño que a sus padres o hermanos no les pasa nada si no se come, es él el único perjudicado.

HABLAR CON EL NIÑO Y ADVERTIRLE ANTES DE PONERLE EL PLATO: “No hay ninguna razón para que tardes tanto en comer. O sea que cuando la aguja el reloj llegue al….., será que no quieres comer porque no tiene hambre y recogeré el plato”. Aunque el niño reaccione diciendo:“me da igual”, se sorprenderá, cuando vea que al llegar la hora la madre retira el plato sin enfadarse pero también sin apiadarse de súplicas. Hay que ser constantes en esta medida, y no darle de comer hasta la siguiente comida.

PREDICAR CON EL EJEMPLO: Si los padres no usan la servilleta, es casi seguro que el niño no la utilizará.

UTILIZAR LA COMIDA FAMILIAR PARA CHARLAR ANIMADAMENTE: Es el momento en que los padres pueden explicar alguna anécdota divertida que les ha pasado aquel día, haciendo el momento más agradable.

RESPETAR EL MISMO HORARIO PARA LAS COMIDAS: Inculcar una serie de hábitos muy claros: lavarse las manos antes y después de comer, sentarse siempre en la misma silla y ocupar el mismo sitio en la mesa, por ejemplo. Todo ello les da seguridad.

AYUDAR A PONER Y A RECOGER LA MESA: Les hace sentir muy importantes, y les hace participes de un momento especial del día, como es el de la comida familiar.

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