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La neofobia es el rechazo de un nuevo alimento, es natural y refleja un proceso de adaptación. En la neofobia, también influyen los nuevos sabores y texturas. Estudios experimentales han demostrado que es necesario exponer al niño por lo menos doce veces a un mismo alimento hasta que lo acepte como parte de su dieta habitual.

Así que mamá…..¡A tener paciencia! Pero teniendo en cuenta que lo importante es persistir pero no presionar al bebé, porque lo único que se va a lograr es el efecto inverso: que se encapriche en no ingerir la comida que la mamá le ofrece.

Si debes preocuparte si tu bebé no come y además está triste, desganado, no juega y no corre; cuando se presentan episodios de fiebre reiterados sin motivo aparente, aparece diarrea, deposiciones muy abundantes y grasosas (puede estar absorbiendo mal los alimentos), vomita con frecuencia y no mantiene su curva de crecimiento.

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