¿Cómo enseñamos a dormir a nuestros hijos?

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He aquí unos consejos de la Dra. Marisa Gandsas, médica pediatra argentina, para ejercitar a tu hijo en el buen dormir. Un bebé, no nace sabiendo dormir; este es un hábito que va a ir aprendiendo desde sus primeros días de vida. Existe un alto porcentaje de  niños que tienen problemas para dormir. Esto se debe a que no han adquirido bien este hábito.

El recién nacido no distingue entre día y noche. En el útero materno pasaba horas durmiendo y otras despierto, alternativamente, sin horarios preestablecidos. Cuando el bebé nace, son los padres los que deben enseñarle a dormir. Todos los bebés saben dormir,  pero no todos saben hacerlo bien. A partir del tercer o cuarto mes, algunos niños pueden dormir toda la noche; en cambio, otros, se despiertan varias veces.

El recién nacido suele despertarse cada 3 ó 4 horas, a veces cada 2 ó 3 horas para comer. En ese lapso de tiempo el niño se despierta, es alimentado, se le cambia el pañal y  se vuelve a dormir. Esto es lo más común pero hay niños que no tienen parámetro horario y pueden dormir hasta 16 hs diarias.

El niño se adapta a períodos más largos de tiempo, llegando al tercer o cuarto mes de vida. Generalmente en este período cambia su ritmo biológico. Esto es debido a que el bebé va madurando en la medida en que su sistema nervioso central incorpora estas funciones. Pero esto no es igual para todos, hay quienes lo logran más tarde. 

*¿Cómo enseñamos a dormir a un recién nacido?

No es secillo, pero se logra con una rutina diaria, paciencia y perseverancia. También hay que mostrarle pautas para que aprenda a distinguir el día de la noche, el silencio del ruido, los horarios de comida, etc. Los bebés lloran y lo hacen por diferentes causas (hambre, sueño, frío, calor,…).

Nota: no es conveniente alimentarlos inmediatamente ante el primer llanto porque no siempre que lloran significa que lo hacen por hambre. A veces se calman sólo por el contacto con la mamá o el papá. 

* Diferenciar el día de la noche…..

Para ayudar a que el bebé pueda diferenciar entre el día y la noche es conveniente que, durante el día esté en un lugar de la casa distinto del que va a estar a la noche. Puede estar en la salita de estar, en la cocina, en el cochecito (aún cuando duerme). No es necesario que haya silencio absoluto en esos lugares donde está el bebé, puede haber música o ruidos de las tareas habituales que se realizan en la casa.

De noche lo conveniente es que sí haya más silencio, menos luz, mayor tranquilidad y que duerma en su cuna. Los momentos en los que está despierto, hay que hablarle, mimarlo y jugar con él para que empiece a diferenciar entre el estar dormido y despierto. 

* Establecer rutinas…

Es bueno establecer rutinas, como por ejemplo bañarlo antes de la comida anterior a que se vaya a dormir por la noche. Hay que tratar de hacerlo siempre en el mismo horario. El bebé debe dormir con ropa cómoda, para que no tenga ni frío ni calor.

No es recomendable dormilo en brazos. Es mejor acostarlo en su cuna y cantarle una canción o hablarle despacito, diciéndole que tiene que dormir y despedirse.

Pero no es tarea fácil. Generalmente los recién nacidos se duermen mientras se alimentan. Esto es porque están en una etapa en la que el despertar está directamente relacionado con el hambre pero, a la vez, es la etapa ideal para comenzar a enseñarles el hábito de dormirse solos en su cunita. 

Bebé durmiendo

* ¿Dónde duermen los recién nacidos?

La respuesta a esta pregunta deben encontrarla los padres de acuerdo a sus deseos y convicciones. Es bueno que lo planifiquen y decidan antes del nacimiento. La llegada del nuevo integrante, supone pocas horas de sueño y mucho cansancio. Se aconseja que durante los primeros tres meses, los niños duerman en la habitación de los padres. Esto es porque el niño se sentirá arropado y mimado en los primeros meses de su vida. Así, se puede instalar la cuna cerca de la cama.

* Ya tiene tres meses…

Es común que, cerca del tercer o cuarto mes, el niño duerma de 4 a 6 horas seguidas y vaya alargando sus períodos de sueño. A partir de este momento la tarea de enseñarle a dormir debe ser más constante.

Los papás deben estar convencidos, seguros y tranquilos en esta tarea. Su actitud es fundamental, pues el niño lo percibe y de acuerdo a esto, se quedará en su cuna o no. El bebé debe asociar la hora de dormir a una rutina: la repetición les da seguridad. Por ejemplo: primero se baña, luego come, el papá o la mamá le canta alguna canción o le hacen algún mimo. Cada familia decidirá a qué hora se acuesta el niño y si le ofrecen algo para la noche, un chupete, un osito de peluche…. Se aconseja no acudir ante el primer llanto nocturno del bebé, porque a veces están soñando o gimen y vuelven a dormirse solos. 
 

Vía | Planeta Mamá
 

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