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Te ofrecemos tres aspectos más sobre: 10 cosas que debes saber sobre la placenta (tercera parte)

8. CAMBIA DE SITIO, PERO NO SE MUEVE:

Una vez implantada y bien sujeta en la pared uterina, la placenta no se mueve, aunque sí que puede desplazarse y cambiar de ubicación dentro del útero, ya que éste es como un globo que se infla y se infla a lo largo de los nueve meses de gestación. Por eso, si en el primer trimestre de gestación se detecta una placenta previa (cuando tapa el cuello uterino por donde nace el bebé, lo que impide el parto vaginal), caben muchas posibilidades de que ascienda con el crecimiento del útero y se sitúe en una posición normal. Pero si por ecografía se detecta que en la 30 a. semana la placenta aún sigue tapando todo el cuello uterino o parte de él, ya existen muy pocas posibilidades de que se mueva y, por lo tanto, el parto tendrá que ser por cesárea.

9. EL PARTO ACABA CON SU EXPULSIÓN:

El parto no finaliza hasta que la madre expulsa la placenta, lo que se denomina alumbramiento, la última fase del mismo. El médico o la matrona se fijará en su aspecto en el mismo paritorio. En primer lugar comprobarán que está completa: tiene forma de disco con dos caras, una plana de color azulado, que es la que comunica con el bebé, y otra con cuñas y de color rojo oscuro, que es la que se empotra en la pared del útero. Además, su aspecto general puede dar pistas sobre el bebé y si ha estado bien nutrido o no.

10. ES UN ÓRGANO POCO ESTUDIADO:

Se trata de un órgano muy desconocido para los médicos, entre otras cosas porque algunas pruebas para estudiar su funcionamiento en la gestación, como los estudios radiológicos, no son posibles, ya que pondrían en riesgo la vida del bebé.

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