Todos los bebés vomitan más o menos. Es normal que varias veces al día expulsen una pequeña cantidad de leche o comida después de eructar. Sale sin dificultad por las comisuras de los labios, pero eso no son vómitos, sino regurgitaciones. En cambio, si despiden toda o casi toda la toma con esfuerzo, sí se trata de vómitos.

• En las primeras semanas, el bebé regurgita una o varias veces durante la hora siguiente a la toma (regurgita menos cuando ha eructado durante la toma y no ha sido agitado después de comer). A medida que se hace más grandecito, las regurgitaciones se van distanciando, y suelen desaparecer hacia los 10 ó 12 meses.

• Entre la segunda semana de vida y el cuarto mes, algunos bebés tienen vómitos frecuentes y abundantes en cada comida, durante la media
hora siguiente a la toma. Estos vómitos, que no permiten que el bebé aumente de peso, se deben a una alteración (llamada estenosis hipertrófica del píloro) de la porción del estómago que se comunica con el intestino. La comida se acumula en el estómago porque no puede pasar al intestino, y sale hacia afuera cuando el estómago se ha llenado. El bebé tiene que ser operado enseguida,

• Otros chiquitos regurgitan mucho, en cualquier momento y una buena cantidad de comida. El pediatra debe averiguar si se trata de un reflujo gastroesofágico, un pequeño trastorno que se produce cuando los músculos de la entrada del estómago están relajados y permiten la salida de una parte de su contenido.

• Después de los primeros meses de vida, la causa más frecuente de vómitos es una infección del estómago, del intestino o incluso de otro órgano (el oído, la vejiga…).

¿Cómo actuar?
Cuando el bebe vomita repetidas veces en un día, conviene tomar una serie de medidas:

  • No darle medicamentos.
  • Acostarlo de lado. 
  • Ofrecerle líquidos a cucharaditas para evitar que se deshidrate.
  • Llevarlo al pediatra si tiene cualquier síntoma de enfermedad (diarrea, fiebre, irritabilidad, vientre hinchado, bilis o sangre en los
    vómitos, etc)

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