La piscina hinchable es estupenda para refrescar al bebé cuando hace calor. Podemos llevarla a la playa y llenarla con agua del mar, o instalarla en la terraza o el jardín, sobre una superficie blanda para que la proteja de los pinchazos. Conviene llenarla a primera hora de la mañana para que se caliente al sol. Hay que renovar el agua a diario, que podemos utilizar luego para regar las plantas. Si no la cambiamos a diario, podía llenarse de mosquitos, hojas u otras partículas que pueden no ser buenas para el bebé.

La piel del bebé es fina y delicada incluso en días nublados, por ello, antes de meterle en el agua es aconsejable untar todo su cuerpecito con una crema solar para niños de protección alta. Para que no se asuste, conviene introducirle en la piscina poco a poco. Podemos empezar por los pies y cuando se haya acostumbrado a la temperatura del agua, sentarle pegado al borde de la piscina, todo ello sin soltarle ni un momento.

Antes de meterle en la piscina conviene tener a mano todo lo que podamos necesitar (juguetes, crema solar, toalla…) ya que una vez que esté en el agua no debemos dejarle solo ni un momento. Para que la experiencia resulte agradable, el peque debe estar descansado y dispuesto. Un buen momento es después de la siesta y antes de merendar. El baño no ha de ser muy largo para que no se canse ni se enfríe: 5 o 10 minutos serán suficientes para empezar.

Aunque la piscina sea pequeña, hay que sujetarle bien por si resbala. No conviene sumergirle la cabeza pues podría entrarle agua en los oídos. Mejor refrescarle con una regadera. Antes de los 6 meses no se debe bañar al bebé en una piscina grande.

 

 

 

Imagen: angawa

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