Si queremos que nuestros hijos crezcan fuertes y sanos la alimentación es  importante desde que nacen. La nutrición recomendada variará según vayan creciendo y sus deseos de apetito irán cambiando conforme pase el tiempo. Hay que tener bien claro qué es lo mejor para cada etapa de su vida y saber elegir el mejor producto para ellos.

Un crecimiento equilibrado y saludable comienza desde el primer día. La leche materna es el mejor alimento para los bebés recién nacidos, pero las leches de fórmula son también de muy buena calidad. Las leches adaptadas tienen en su composición los hidratos de carbono, grasas, proteínas y vitaminas necesarios para cubrir perfectamente las necesidades del niño.

• A partir de los 4 meses, puedes empezar a introducir cereales sin gluten en la dieta de tu bebé. Nuevos sabores en texturas suaves y cremosas. También es el momento de incorporar determinadas frutas: manzana, plátano…
• A partir de los 6 meses, carne, verduras e incluso cereales con gluten y postres lácteos.
• A partir de los 8 meses, más cantidad de frutas y verduras y nuevas texturas más solidas.
•A partir del año, la alimentación y horarios del pequeño ya se asemejarán mucho a la tuya. Empieza con la leche de crecimiento, intenta comer solito con su cuchara y prueba nuevas texturas que le enseñan a masticar.

Tu pediatra es quien debe guiarte y aconsejarte, introduciendo, paso a paso, los alimentos más adecuados en función de las necesidades, características y faltas de tu hijo. Poco a poco te pautará las verduras, la carne, el pescado, los huevos, las distintas frutas… todo a su debido tiempo para que el aparato digestivo del niño vaya madurando y aceptando los diferentes alimentos.

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