La leche constituye uno de los pilares fundamentales en la alimentación durante tos primeros años de vida. Los expertos en nutrición infantil recomiendan que su consumo no sea inferior a los 5oo ml diarios durante este periodo. Pero la leche de vaca presenta una serie de deficiencias que hacen que no sea nutricionalmente equilibrada para los bebés. Las leches de crecimiento han sido formuladas para paliar las deficiencias de este alimento clave en la dieta del niño.

Las principales ventajas de las leches de crecimiento respecto a la leche de vaca son las siguientes:

1) Grasas más adaptadas: La leche de vaca contiene un exceso de grasas saturadas que no convienen al niño por su relación con tos elevados niveles de colesterol. En las leches de crecimiento se sustituye totalmente la grasa táctica por aceites vegetales, que son ricos en grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, adaptándose mejor a las necesidades del pequeño. Por otro lado, la leche de vaca es pobre en ácidos grasos esenciales, un tipo de grasas que el organismo no puede sintetizar y deben ser aportados por la alimentación. Son especialmente importantes para los niños pequeños por la función que desempeñan en el desarrollo cerebral. Por eso, las leches de crecimiento están enriquecidas en ácidos graos esenciales.

2) Sin exceso de proteínas: La leche de vaca tiene una gran cantidad de proteínas y se ha observado que una ingesta excesiva de proteínas puede favorecer el desarrollo de la obesidad en el futuro. Por eso, las leches de crecimiento tienen menor cantidad de proteínas que la leche de vaca.

3) Aporte de hierro: La leche de vaca es pobre en hierro y, en cambio, tiene un exceso de sodio. La incidencia de anemias por deficiencias de hierro es alta en los primeros años debido a que el rápido crecimiento condiciona unos elevados requerimientos de este mineral. Por este motivo, las leches de crecimiento están enriquecidas en hierro y tienen la cantidad justa de sodio.

4) Enriquecidas en vitaminas: La leche de vaca presenta un déficit de vitaminas A, D, E, C, del grupo B y ácido fólico. Las leches de crecimiento están enriquecidas con vitaminas para cubrir los requerimientos específicos de los niños

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