padre

No es raro encontrar casos en los que el padre puede llegar a tener celos de su hijo. Un recién nacido es el centro de atención en una familia, sobre todo, de la madre. Durante una larga etapa, el padre puede sentirse desplazado o abandonado por su pareja y, por ello, puede desarrollar celos. Los celos representan una de las emociones más naturales o esenciales y al mismo tiempo, una de las más oscuras, dañinas e incómodas que existen. Un hombre inseguro, dependiente, con poca comunicación con su mujer, con alguna experiencia infantil frustrante… tiene más riesgo de sufrir celos.

Las primeras semanas del nacimiento son de adaptación para todos los miembros de la familia. Es normal que el padre, al igual que la madre, puedan llegar a sentirse desubicados. Sin embargo, los papás se acostumbrarán muy pronto al nuevo miembro familiar. Se forja una estrecha relación entre la madre y el bebé que provoca a veces que el padre se sienta doblemente relegado: por un lado, siente que el bebé se ha interpuesto en la relación con su pareja y, por otro, le da la sensación de que no puede lograr tener un vínculo con su bebé al mismo nivel que el que tiene ella. Y esto suele crear sentimientos de frustración y culpabilidad poco satisfactorios.

Si, como papá, te sientes desplazado, debes comunicárselo a tu mujer y, entre todos, pensar una opción para que el papá esté a gusto con su nuevo miembro familiar.

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