Muchos padres optan por dejar a los niños a comer en el colegio porque no tienen otra opción debido a la incompatibilidad con el horario laboral.

Otros tantos, toman esta determinación para que el niño se habitúe a comer de todo y mejore sus costumbres alimentarias porque es mal comedor.

Son muchos los padres que afirman que en casa, el niño no comía bien, era un suplicio y la hora de la comida siempre acaba en pelea por lo que apuntarlo al comedor ha sido la mejor solución. El hecho de estar rodeado de sus amigos con los que comparte juegos y experiencias, motiva al niño a probar nuevos alimentos, a querer imitar otras conductas y tomarse la hora de la comida como una diversión más.

Sin embargo, también se da el caso de niños que en casa comen bien y al apuntarlos al colegio, han dejado de hacerlo con la misma facilidad. En este caso, cabe preguntarse si para el niño, el hecho de dejarlo a comer en el comedor, ha supuesto una especie de castigo que no acaba de comprender.

En algunas ocasiones, queremos que los niños sigan el ritmo de vida que llevamos los padres. Estamos sometidos a un horario y al estrés que los tiempos limitados suponen.

Quizás, un niño mal comedor, dejaría de serlo si no tuviéramos que ir contra reloj. Con algo de diversión y entretenimiento a su alrededor, la hora de la comida podría pasar de ser un rato aburrido a otro divertido. Pero, no siempre podemos hacerlo.

Algunos niños, como algunos adultos, entienden que comer es una necesidad, no un placer. Les cuesta mucho masticar, son lentos y hay alimentos cuya textura les produce rechazo, ya ni siquiera el sabor o el olor, que son otros factores que también pueden influir en el rechazo.

Si el niño come bien en casa pero se vuelve mal comedor en el colegio, tal vez sea porque quiere demostrar su oposición, quiera llamar la atención y expresar que está en contra de esta decisión. Hay que hacerle entender que no se trata de ningún castigo, que no está siendo apartado ni separado de su familia, sino que el comedor del colegio es un premio, el poder estar más tiempo con sus amigos, compartiendo nuevas experiencias y aprendiendo cosas nuevas.

 

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