niño

La educación es fundamental para criar a un hijo. Según cómo eduquemos y tratemos a nuestros hijos, así serán de adultos. En la educación de los niños, todo cuidado es poco. Debemos cuidar desde nuestras palabras a nuestras acciones, y siempre predicar con el ejemplo, porque los niños son unos imitadores natos. La conducta y el comportamiento de los niños depende, en gran medida, de la conducta y el comportamiento de los padres o educadores y de su actitud frente a determinados problemas.

Cada niño es único, nunca se debe caer en las comparaciones con otros. El proceso individual de desarrollo marca las actitudes de los hijos y debe servir para que los padres les comprendan. Es fundamental que los progenitores les transmitan afecto y atención para que adquieran confianza y se sientan tranquilos. El autocontrol y la protección son dos enseñanzas básicas que deben transmitirles los padres. Aunque se les pongan restricciones, siempre se estará a su lado.

Es importante reconocerles lo que hacen bien y lo que hacen mal. Los padres suelen caer en el error de regañarles y castigarles cuando se portan mal, pero cuando lo hacen bien no dicen nada. Es bueno aumentar su autoestima ya que si le elogiamos a menudo, de mayor gozarán de una mejor salud emocional. Padres e hijos han de pasar tiempo juntos, mostrarse cariño y comprenderse mutuamente. Hay que potenciar su autoestima. En definitiva, crear un vínculo entre padres e hijos favorece el equilibrio emocional y una relación más sana.

 

 

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