bañera

Se recomienda que desde que nuestro bebé nazca, le estimulemos a diario. Del mismo modo que aprendemos a decir mamá o papá, repitiendo lo que nos dicen una y otra vez, podemos también aprender a leer, lograr un pensamiento matemático, e incluso desarrollar aspectos sensoriales y sociales. Sólo se necesita paciencia y dedicarle mucho tiempo a nuestro niño. Es importante que si tenemos tiempo para ello, lo estimulemos ya que será muy beneficioso para su futuro.

La repetición sistemática y secuencial de estímulos o ejercicios, y de actividades con base científica, refuerzan las áreas neuronales de los bebés. Durante la estimulación, no solo se potenciará adecuadamente el desarrollo motriz, cognitivo, social y emocional del bebé, sino que también se ampliará su desarrollo individual, sus capacidades, su predisposición y su ritmo. Podemos estimular todas las partes de su cuerpo.

Durante los primeros meses de vida, la vista del bebé se desarrolla y madura. Cuando su visión es todavía inmadura no es capaz de diferenciar colores, sólo diferencia contrastes. Por ello, podemos estimularlo con blancos y negros. A finales del tercer mes, reconocen el color rojo y un mes después, ya diferencian el color azul. A finales del quinto mes, diferencian el color rojo, el azul y el verde. A partir de aquí, su agudeza visual ya es muy parecida a la de un adulto. Para estimular el oído del bebé, el estímulo perfecto es la voz de su mamá y de su papá. Háblale utilizando diferentes tonos de voz, mueve tu boca, saca la lengua y hazle muecas que él pueda observar. Así, empezará a identificar el movimiento de la boca con los sonidos que se producen.

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