¿Te preocupa que tu hijo esté sano y que sus sistema inmunológico funcione correctamente? No te quedes de brazos cruzados. Cuidando su alimentación lograrás más que con cualquier medicación.

En el caso de los lactantes la mejor manera de fortalecer las defensas es mediante la leche materna. Su composición, de una gran complejidad, aporta todos los elementos que el niño necesita para conseguir un crecimiento adecuado y previene enfermedades, no sólo mientras está siendo amamantado, sino muchos años después de haberse producido el destete.

En el resto de los niños, lo primero que debes hacer es eliminar la comida basura y la bollería industrial. Una alimentación rica en verduras, legumbres, cereales, pescado o carne es la mejor inversión en salud. También es fundamental el consumo de frutas con un alto contenido en vitaminas A, C y E y una adecuada hidratación.

Conseguir que se tomen una buena ración de verduras, en ocasiones cuesta. Recurrir a las cremas y los purés es una buena opción, aunque lo ideal es que se acostumbren a las diferentes texturas y sabores. Hay verduras como las espinacas, las acelgas o el brócoli, que gratinadas al horno con patatas y bechamel suelen tener bastante aceptación entre los pequeños.

Además de cuidar la alimentación, lo mejor para las defensas de tu hijo es llevar una vida sana. Sal a pasear con él, durante las horas de sol y dale mucho cariño. Vivir en un ambiente tranquilo y rodeado de afecto es fundamental para el bienestar de tu bebé.

Estrés prolongado, dietas inadecuadas, cambios bruscos de temperatura o el descanso insuficiente provocan que nuestro cuerpo se resienta y desciendan nuestras defensas. Estas situaciones pueden afectar sobre todo a mamás con bebés pequeños.

Es importante que te cuides. Las pupas en los labios, el cansancio mayor del habitual, heridas que tardan en cicatrizar, dolores musculares sin haber practicado ejercicio o fragilidad del cabello, pueden son signos que pueden indicar que tus defensas están bajas.

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Lo ideal sería evitar, en la medida de lo posible, hábitos y situaciones que puedan el organismo, pero esto no siempre es posible. Una alimentación adecuada también puede ayudarte a superar épocas duras.

Algunas medidas que puedes tomar:

– Reduce las grasas. no solo te ayudará para controlar el peso; es lo mejor para un óptimo funcionamiento del sistema inmunológico.

  • – Introduce en la dieta pescado azul, frutos secos, aceite de oliva y girasol o soja o aceite de linaza para asegurar un aporte equilibrado de diferentes grasas esenciales para la salud.
  • – Consume regularmente productos lácteos fermentados como el yogur o el kéfir, que contribuye a aumentar las defensas inmunológicas.

Un sistema inmunológico fuerte requiere un consumo constante de todas las vitaminas y minerales necesarios. Y para ello, hay que asegurarse de seguir una dieta equilibrada que incluya variedad de alimentos en las cantidades adecuadas.

 

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