Uno de los peligros que acechan a los niños más pequeños son los accidentes domésticos, sobre todo cuando dejan de ser bebés estáticos y comienzan a gatear y a moverse de forma autónoma. Entonces se vuelven curiosos e intrépidos y pueden tardar menos de un minuto en meterse en problemas. Aquí tienes algunas claves para prevenir los accidentes domésticos más comunes.

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Fuente: Peasap

Ese pequeño bebé que dormía plácido en su cunita ya no existe. Ahora que ya tiene un añito tu pequeño se ha vuelto un terremoto y… ¡no para! Quiere verlo todo, tocarlo todo y experimentarlo todo. Es normal a su edad, pero para los padres esta etapa puede ser un poco más dura.

Hay bebés tranquilos que se muestran más relajados y otros que no dejan títere con cabeza allí por donde pasan. Sea como sea tu peque, es el momento de extremar las precauciones, porque es relativamente fácil que los niños a esta edad sufran determinados accidentes que suelen ser frecuentes. Y aunque quieras, no podrás estar mirándolo constantemente.

Golpes, caídas, heridas…

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Fuente: Tucia.com

Hace ya tiempo que el bebé (si tiene un añito) debería dormir en su cuna sin las protecciones acolchadas que se usan para proteger a los recién nacidos. Si no se las has retirado, hazlo ya. Tu pequeño explorador podría impulsarse en ellas para intentar salir de la cuna y caerse.

Los golpes son muy comunes en los bebés que están aprendiendo a andar. Incluso si ya caminan, los primeros meses suelen perder el equilibrio por lo que es habitual que se caigan. Aunque la mayoría de las veces todo queda en un susto y en un chichón, si el golpe en la cabeza ha sido fuerte debes vigilarlo durante 24 horas y llevarlo a urgencias si tiene síntomas como pérdida de consciencia, vómitos, somnolencia, dificultad para andar (si ya lo hacía antes) o llanto continuado.

No se puede hacer mucho para prevenir este tipo de accidentes en casa, aunque siempre está bien proteger las esquinas de los muebles con protectores adecuados, y tratar de que no haya muchos sitios a los que pueda subirse. Por supuesto, jamás le dejes solo en el cambiador o encima de la cama. Aunque sea muy pequeño, podría caerse.

¡Ojo con el riesgo de atragantamiento!

Los bebés tienden a meterse en la boca todo lo que encuentran. Es su forma de conocer, de experimentar y aprender. Y esto puede causarnos más de un problema de seguridad. Hay que tener mucho cuidado de no dejar a su alcance objetos pequeños con los que pudiese atragantarse.

¿Tienes algún otro niño más mayor? Entonces el riesgo de atragantamiento crece, ya que los niños de cierta edad suelen tener juguetes con piezas pequeñas. En estos caso no hay otra alternativa que extremar la vigilancia y retirar del alcance del bebé las cosas peligrosas en potencia.

Mucho cuidado con el agua

Por mucho que a ti te parezca que hay poco agua en la bañera, no debes dejar al pequeño solo mientras está dentro, porque podría ahogarse. Realmente necesitan muy poca cantidad de agua para que esto ocurra, ya que podrían sumergir la cara y a ellos no les resultaría tan fácil levantar la cabeza.

Una buena idea para evitar caídas en el baño es poner una alfombrilla antideslizante en la bañera. Cuando termines de bañar al peque, vacía la bañera enseguida.

También hay que tener mucho cuidado con las piscinas, aunque sean pequeñas y portátiles. No dejes al niño solo ni un minuto y, si la piscina es grande, mejor instala una valla de protección para evitar disgustos.

La cocina, terreno peligroso

La cocina es, probablemente, el lugar más peligroso de la casa, no solo para los niños, sino también para los adultos. Por eso lo mejor es que evites que tu bebé esté solo en ella. Si aún es pequeño, basta con cerrar la puerta para impedirle que entre.

Como recomendaciones generales, procura que los productos de limpieza estén fuera de su alcance. Búscales una ubicación en altura para que el peque no llegue a cogerlos. Retira también los objetos punzantes, las bolsas de plástico y otros objetos que puedan parecerte peligrosos para él.

También debes tener cuidado a la hora de cocinar para evitar quemaduras. Coloca los mangos de sartenes y ollas hacia dentro para que no pueda agarrarlas y volcárselas encima, y no dejes cerca del borde de la encimera platos o vasos con contenido caliente. Podría alcanzarlos y quemarse. En tiendas especializadas tienes barreras para los fogones, para el horno, cierres para los armarios y cajones, etc.

¿Cómo debes actuar si, a pesar de las precauciones, el niño se ha quemado? Tendrás que valorar la gravedad de la lesión. Para ello ten en cuenta que si la zona está simplemente enrojecida y no ocupa más de 2 o 3 cm podrás tratarlo en casa. Antes de nada, pon la zona quemada bajo el grifo del agua fría y mantenla allí un rato; le calmará el dolor y evitará que le salgan ampollas. Si aún así le han salido, hay que taparla con una gasa y un poco de esparadrapo.

En caso de que la quemadura sea importante o afecte a una zona grande, mete al niño vestido en la bañera sin sumergirlo. Después córtale la ropa para poder quitársela mejor intentando no tocar la zona quemada, envuélvele en una sábana de algodón y llévale a urgencias cuanto antes.

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