Si durante el primer trimestre de embarazo, el sueño y las nauseas, son las molestias más comunes entre las embarazadas, en el segundo y tercer trimestre de gestación, los calambres en las piernas serán tu peor pesadilla.

Literalmente. Si un dolor muscular intenso te despierta en mitad de la noche, no te preocupes, se trata de calambres: muy frecuentes en mujeres embarazadas. Son contracciones musculares involuntarias y dolorosas que aparecen con mayor intensidad en las piernas y suelen padecerse de noche, cuando el cuerpo descansa.

El dolor producido por la tensión muscular puede llegar a ser bastante intenso interrumpiendo el sueño de la futura mamá, precisamente en la recta final del embarazo, cuando más cuesta conciliar.

Y de nuevo, en la alimentación y el ejercicio físico podemos encontrar la clave para controlar los dichosos calambres.

Consume alimentos ricos en calcio (lácteos y leche), así como aquellos que contengan vitamina E como el germen de trigo, los frutos secos y cereales integrales. Los calambres también pueden deberse a falta de potasio. Así que, no te olvides de tomar plátanos.

Además de una alimentación equilibrada, el ejercicio es el mejor aliado de la embarazada, para prevenir las molestias más habituales. Dar un paseo o hacer gimnasiapies suave como yoga, Pilates o natación, favorece la circulación sanguínea y por lo tanto, previene esta molesta sensación.

Si los sufres con frecuencia, intenta no pasar mucho tiempo de pie, ni sentada con las piernas cruzadas. Intenta moverte y cambiar de postura para favorecer la circulación. Si tu trabajo te obliga a estar muchas horas en la misma posición, acostúmbrate a mover las piernas o a levantarte y sentarte de vez en cuando. Al llegar a casa, déjate querer y… que te cuiden. Pídele al futuro papá que te dé algún masaje suave en las piernas después del cansancio de todo el día. Hay cremas que pueden intensificar la sensación de relajación y descanso en la zona. Asesórate con tu farmacéutica de confianza.

Si en mitad de l a noche te despiertas con un calambre muy fuerte, masajea la zona y estira el músculo de la pantorrilla llevando la punta del pie hacia la pierna. Si el calambre es en el pie, estira el dedo gordo en dirección al cuerpo. Esos movimientos te ayudarán a relajar pies y piernas.

Y piensa en positivo, los calambres son un signo de que estás llegando al final del embarazo. Ya te queda poco, pronto verás la carita de tu bebé y ni te acordarás de estos repentinos dolores en medio de la noche.

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