La causa exacta de la depresión posparto se desconoce. Aunque los cambios hormonales tras el alumbramiento (caída brusca de los niveles de estrógenos y progesterona) parecen ser la causa principal del bajón anímico que sufren un 70-80 por ciento de las madres al dar a luz, no está clara su implicación. Los problemas con la tiroides (hipotiroidismo 0 hipertiroidismo) que pueden aparecer tras el embarazo también ocasionan síntomas depresivos.

Asimismo, la anemia (común tras dar a luz) contribuye a generar este trastorno. Las transformaciones vitales con la llegada de un bebé (menos tiempo para una misma y para la pareja, autoexigencia de ser una buena madre, responsabilidad, dudas, cambios físicos…), así como el cansancio y la falta de sueño, “por sí mismos no generan la depresión, aunque dificultan la recuperación de la mujer”.

El apoyo familiar es clave. Un buen apoyo sociofamiliar es imprescindible para salir de la depresión. En un plano práctico, deja que te ayuden con las tareas domésticas y compagina el cuidado del bebé con tu pareja (puede sacarlo a pasear mientras tú descansas, ocuparse del baño…). En el afectivo, tal como destaca la Dra. Llüisa García Esteve, “la pareja tiene una importancia básica. La mujer deprimida expresa cómo su pareja (mucho más que sus amistades) es crucial para superar ese estado. Es necesario que él la apoye, la entienda y no la recrimine ni la juzgue negativamente. Además, debería ser él quien diera la voz de alarma cuando creyera que su mujer no está bien; si fuera preciso, buscando un médico, acompañándola a terapia…”.

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