A lo largo de cada verano, es habitual sufrir los efectos de lo que se conoce como una ola de calor. Elevadas temperaturas ponen en jaque a nuestro organismo, pudiendo causar la muerte si no tenemos cuidad. Uno de los grupos que son más vulnerables ante estas olas de calor son las embarazadas, junto a niños, ancianos, personas con enfermedades cardiovasculares y enfermos crónicos. Centrándonos en las embarazadas, las altas temperaturas pueden causar complicaciones materno-fetales importantes.

Consejos para minimizar los efectos de una ola de calor en las embarazadas

Entre los principales consejos que debemos tener en cuenta a la hora de minimizar los efectos de una ola de calor, están:

  • Evitar la exposición al sol.
  • Evitar salir a la calle en las horas de máxima temperatura.
  • No realizar ningún tipo de ejercicio físico, ni el más, leve en las horas de máxima temperatura.
  • Vigilar muy bien el nivel de hidratación. “El consumo de líquidos debe estar 2/3 litros al día. No es necesario que sea sólo agua, pueden tomarse también zumos de frutas, infusiones y refrescos sin gas y sin cafeína”, aclara el Dr. Juan Luna.
  • Evitar las comidas hipercalóricas y muy copiosas, ya que supone un sobreesfuerzo la realización de la digestión.
  • Comer entre 5/6 veces al día pero pequeñas cantidades.
  • “Tomar alimentos de fácil digestión y con gran cantidad de líquido en su composición. Por ejemplo las frutas y las verduras son ricas en líquidos: sandía, melón, pepino, tomate, etc. tienen un porcentaje de líquido de entre el 80 y el 90%”, aclara el ginecólogo del Hospital La Milagrosa.
  • Tomar carnes y pescados no grasos (pollo, pavo, merluza, lenguados, gallos) y preferiblemente a la plancha.
  • “Cuantos más alimentos fríos podamos ingerir mejor, ya que ayudarán, de una forma muy fácil, a que las embarazadas mantengan una temperatura corporal idónea”, explica el Dr. Luna.
  • Utilizar ropa fresca (algodones ligeros, lino, etc.) y holgada, para que sea más fácil la transpiración.

Síntomas de un golpe de calor en una embarazada

Los síntomas más frecuentes cuando se sufre un golpe de calor son:

  • Subida de la temperatura corporal (piel muy caliente) o febrícula.
  • Piel rojiza sin motivo.
  • Subida de la frecuencia cardíaca (palpitaciones, taquicardia).
  • Sequedad en la piel y las mucosas (boca, nariz).
  • Disminución de la frecuencia en la micción.
  • Dolor de cabeza, mareo.
  • Náuseas y/o vómitos.

Ante la aparición de estos síntomas lo más recomendable es acudir con prontitud a un servicio de urgencias para controlar los síntomas y analizar los posibles efectos que haya tenido tanto para la embarazada como para el feto” matiza el ginecólogo del Hospital La Milagrosa.

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