No hay medio de comunicación que se precie que no tenga un experto en nutrición. Sobre este tema se escribe y se dice mucho y con razón. Enseñar a nuestros hijos a llevar una dieta variada y equilibrada es una de las apuestas más importantes que debemos hacer, cuando aún tenemos influencia sobre ellos. Porque una buena alimentación evita problemas en un futuro, hoy te damos consejos para comer bien.

Comer bien es algo más que tomar suficiente fruta y verdura, descubrir el placer de comer pescado o evitar la bollería industrial. Y en este sentido tenemos la ventaja de todos los hábitos saludables que acompañan a la dieta mediterránea, como comer con cierta calma o hacer sobremesa.

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Estas costumbres son especialmente importantes cuando hay niños en casa, porque redundan entre otras cosas, en la comunicación familiar.

Estos son nuestros consejos para comer bien:

– Hacer al menos una de las comidas principales del día con vuestros hijos. La comida familiar constituye un importante punto de encuentro entre los niños y sus padres. Es vital para fortalecer la unidad, la cohesión familiar y para favorecer su salud.

– Evita distracciones como la televisión o los móviles durante la comida.

– Cada niño tiene su propio ritmo. La lentitud de los niños al comer a veces es una preocupación excesiva para los padres. Los niños necesitan su tiempo para comer y que se respete su propio ritmo, como condición básica para que la comida se convierta en un aprendizaje positivo tanto de nuevos sabores, y sobre todo relacional.

– Puedes hablar con tus hijos de los alimentos que hay en la mesa: los sabores, olores o texturas. Hablar de la comida como experiencia suele interesar a los niños, a la vez que les ayuda a interiorizar su propio descubrimiento y aprendizaje sensorial.

– A veces los adultos somos muy exagerados con las raciones. Intenta no obsesionarte con este tema. Si sabes que a tu hijo no le gusta lo que has preparado, ofrécele poca cantidad y valora el hecho de que lo pruebe.

– El postre se utiliza muchas veces como ‘premio’ o recompensa, como elemento de negociación, sin embargo, es parte del menú. Si pretendes dar a tus hijos una buena cultura alimentaria, no utilices el postre como premio o castigo.

– Intenta que comer juntos sea una experiencia positiva y acepta con tolerancia que no les gusten determinados platos. Hay que entender que determinadas salsas o maneras de cocinar pueden resultar fuertes para ellos.

Comer en familia es un momento importante que se debería cuidar. Sentarse juntos en la mesa es parte de nuestra cultura. Una tradición que conlleva aspectos positivos como la comunicación, que se ve favorecida y enriquecida cuando en casa existe esta costumbre. Los horarios y el ritmo de vida no siempre lo permite, pero muchas veces no lo hacemos por dejadez. Si a mediodía no puedes, intenta que al menos en la cena os sentéis todos juntos. Otra opción cuando no es posible de lunes a viernes es hacerlo durante los fines de semana, cuidando estos momentos de manera especial.

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