¿Habías pensado hacer un viaje antes de que nazca tu hijo? Es una buena idea. Descubrir un nuevo entorno, respirar otro aire, viajar… Cambiar la rutina será beneficioso para ti, tu pareja y tu hijo. Infórmate sobre cuál es el mejor momento para viajar durante el embarazo.

En principio todas las mujeres sin patologías en el embarazo, pueden viajar con un riesgo mínimo. Pero… ¿cuándo viajar?

El mejor periodo del embarazo para viajar es durante el segundo trimestre (16-28 semanas): el feto ya está perfectamente implantado y en este sentido, no hay riesgo de aborto; ya has superado la fase de adaptación del primer trimestre con sus problemas de circulación y malestar; no has ganado mucho peso y aún te mueves con ligereza, la tripa no te incomoda demasiado, generalmente han desaparecido las náuseas y vómitos del primer trimestre, incluso puedes permanecer sentada durante bastante tiempo sin que tengas que acudir con demasiada frecuencia y urgencia a orinar. Después de esos primeros meses de ajuste, estás en el trimestre feliz y tienes ganas de hacer planes.

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Tampoco tendrás aún la sensación de pesadez en las piernas, que tantas veces te dificultarán incluso encontrar calzado adecuado: Tu cuerpo aún no acusa demasiado el dolor de espalda, que se hará casi constante al final del embarazo como resultado del peso ganado y de la mayor curvatura que ha ido adquiriendo tu columna para mantenerte equilibrada.

Lo cierto es que el viaje que te propongas en el embarazo debe ser tranquilo, cómodo, con tiempo para el relax. No es momento de lanzarse a la aventura, la improvisación, ni de condiciones extremas o distancias especialmente largas.

Escoger el medio para desplazarse dependerá del destino, es posible utilizar el coche, el barco, el tren, el avión o el autobús. Aunque este último quizá sea el menos cómodo y probablemente la vía más rápida, el avión, junto con el tren que te permite mayor movilidad sean las mejores. Viajar en coche te permite hacer escalas cada dos horas y estirarte en él, algo necesario y reconfortante.

Respecto a los viajes en avión debes tener en cuenta lo siguiente:

– Las normas internacionales no marcan restricciones especiales con respecto a las viajeras embarazadas hasta la 27ª semana de gestación inclusive.
– Después de la semana 28 de embarazo se debe llevar un certificado del médico o la comadrona que confirme la fecha esperada del parto y asegure que es una embarazo de bajo riesgo (normal).
– Para embarazos simples, se permite volar hasta el final de la semana 36
– Para embarazos múltiples, se permite volar hasta el final de la semana 32.
– Esto puede ser revocado por cualquier aerolínea poniendo restricciones a pasajeras embarazadas si cree que hay un riesgo para su seguridad y salud. Sería necesario consultar con la aerolínea para evitar sorpresas

En el aeropuerto no te preocupes por el paso por el detector de metales, los rayos que emite no son perjudiciales para el bebé.

Sin embargo se sabe que niveles de radiación altos en los primeros tres primeros meses de gestación, pueden provocar problemas significativos, desde la muerte del embrión a alteraciones del desarrollo fetal. También la radiación recibida en torno al tercer mes puede afectar al desarrollo del sistema nervioso central, lo que suele traer aparejado retraso mental y problemas de aprendizaje. Por eso las auxiliares o pilotos de vuelo femeninos, que están muy expuestas a este tipo de radiación, deben tomar la baja laboral por el efecto de las radiaciones ionizantes a las que se someten en su trabajo.

A medida que se acerque el momento del parto la mayoría de las mujeres prefieren no alejarse mucho de casa para estar descansadas y tenerlo todo a punto. ¿Cuál es tu caso? ¿Te apetece hacer planes, o más bien todo lo contrario?

 

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