bebe

Durante el primer año, el bebé carece de conciencia de su propia identidad. Está tan absorto de descubrir el mundo que le rodea, que apenas se presta atención a sí mismo. Esto cambia durante el segundo año, cuando empieza a ser consciente de su identidad. Un bebé, al nacer, se le enseña un espejo y él ni siquiera hace por mirarlo, ya que no entiende que ese pueda ser su reflejo. El bebé ante un espejo reacciona como si fuera otro juguete, sin embargo, no tiene la menos idea de lo que es. Cuando el niño alcanza los 15 meses de edad, se mira al espejo y mueve la cabeza, y su mano y va comprendiendo lo que sucede.

El niño, ante esto, intenta realizar otras acciones y cuando ve que la imagen es exáctamente igual a él, se da cuenta de que a quién está observando no es a otro niño sino a sí mismo. A los 18 meses de edad, la mayoría de los niños superan esta prueba. A los 2 años, podemos decir que todos los niños se reconocen a la perfección. Sólo los seres humanos y algunos animales como: los chimpancés o los delfines… son capaces de descubrirse a sí mismos con la ayuda de un espejo.

En el segundo cumpleaños, el niño ya es capaz de comprender de que es un ser individual, conoce su físico, se reconoce ante los demás… Aqui aparecen algunos problemas ya que cuando reconoce que es un ser individual, quiere hacer las cosas a su manera y se enfada si no se lo permiten. Los padres deberán adoptar nuevas estrategias para enfrentarse a esta difícil, pero bonita, etapa.

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