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En las primeras semanas de vida, algunos bebés buscan el pecho a menudo y transcurren gran parte del día comiendo. Sin embargo, otros aprovechan para dormirse en cuanto se encuentran en brazos de su mamá. Al principio se recomienda adaptarse a las señales del bebé, ofreciéndole el pecho a demanda cada vez que parezca estar dispuesto a comer, es decir, cuando abre y cierra la boca, gira la cabeza como si le buscase o si se lleva las manitas a la boca. En la práctica es el bebé quien realiza las tomas y busca el pecho cuando tiene hambre, sed o necesita el contacto.

En las primeras semanas se vida, las tomas son más frecuentes. De media, el pequeño realiza entre 8 y 10 tomas a lo largo de las 24 horas. La mamá no debe preocuparse de los horarios o de la duración de las tomas, sino, simplemente, de adaptarse a las necesidades de su bebé. La situación cambia si el niño es especialmente somnoliento y las pausas entre tomas son muy largas (4 horas). En este caso, al menos durante las primeras semanas, cuando el organismo materno calibra la producción basándose en la demanda del niño, es oportuno estimularle ofreciéndole el pecho más a menudo y despertándose si se duerme pocos minutos después del inicio de la toma.

La mamá podrá estimular al bebé mientras toma el pecho con el fin que succione un poco más sin dormirse pero teniendo en cuenta algunas precauciones. Si el bebé ha relantizado el ritmo de succión se le puede acariciar la cara y tocarle los piececitos. A veces, el roce de la mamá basta para que el pequeño despierte.

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