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Los niños recién nacidos no son capaces de regular su temperatura corporal por lo que son más sensibles al frío que los adultos. En los primeros días de vida los recién nacidos todavía no han desarrollado por completo su capacidad de termorregulación, es decir, el conjunto de mecanismos fisiológicos que permiten mantener constante la temperatura interna del cuerpo, independientemente de la temperatura externa. En consecuencia, es normal que se enfríen rápidamente si el ambiente es frío y se acaloren y enrojezcan si hace mucho calor. Por lo tanto, es aconsejable coger a los recién nacidos en un ambiente confortable en una temperatura entre los 20 y 24 grados.

Lo cierto es que en las primeras semanas de su nacimiento hay que tener más cuidado, sin embargo, en el primer mes el bebé ya es capaz de regular su temperatura corporal. Es diferente si tu bebé ha nacido prematuro que está en la incubadora hasta que su organismo alcanza la suficiente madurez y está preparado para afrontar las condiciones del mundo exterior.

Los niños que van en cochecito o sillita de paseo deben abrigarse más que los adultos. Un niño sano percibe el calor o el frío igual que un adulto. En general, los padres deben confiar en sus propias sensaciones para decidir cómo vestir y cuánto abrigar al pequeño. Pero debemos tener en cuenta que si lo llevamos en cochecito, hay que abrigarle un poco más.

Por el contrario, existe la idea de que si el niño suda debemos abrigarlo para evitar que el sudor se enfríe, eso es falso ya que el niño que suda es un niño acalorado por ello, es preciso aligerarle la ropa para que pueda eliminar su calor.

 

 

 

Imagen: pequelia

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