En el artículo anterior os recordaba el cuento infantil de La Bella Durmiente; pero como resulta un poco largo, aunque sea este un pequeño resumen, decido partirlo en dos. Así que aquí va la segunda parte de este maravilloso cuento de hadas, reyes y princesas. Espero que os guste.

La Bella Durmiente (parte II)

El pobre Rey, desconsolado, trasladó a la bella Princesa y la a acostó sobre su hermoso lecho de oro y plata. Seguidamente, mandó llamar a una de las hadas buenas que; ésta,  al ver la gran tristeza de todos los habitantes del castillo, dijo al Rey:

bella

– Majestad: para que nuestra Princesa no se encuentre sola en el sueño, dormirán todos, y no despertarán hasta que termine el largo sueño de ella… –

Tras haber pronunciado estas palabras, todos en el castillo cayeron dormidos. Y a partir de aquel preciso momento, un bosque mágico cubrió el castillo.

Y así pasaron cien años hasta que un apuesto príncipe, montado en su veloz corcel, paso cerca del lugar. De repente, como por ensalmo, el caballo se detuvo. Tan pronto como desmontó el Príncipe, el bosque impenetrable se abrió ante sus ojos y vio el hermoso castillo. El Príncipe, intrigado, entró en aquel lugar, donde todo el mundo increíblemente parecía dormir.

Cuando llegó al magnífico lecho de oro y plata, la hermosa Princesa dormía. El Príncipe, asombrado por su belleza, se inclinó y posó suavemente sus labios sobre las rosadas mejillas de la hermosa joven.

¡La bella Princesa despertó; sus ojos se posaron en los del Príncipe y sintió un flechazo en el corazón. Enamorada lo abrazó.. y con el beso, despertaron todos los habitantes del resto del castillo!.   ¡Todos comenzaron a bailar de alegría! Y al día siguiente, los festejos terminaron con una gran boda que unió a la Princesa y al apuesto Príncipe, enamorados para siempre.

foto: zerochan

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