bebe

La piel de tu bebé requiere unos cuidados especiales y delicados para mantenerse sana. Rojeces, descamación, sequedad son signos de que algo no marcha bien. Para evitar estos problemas, mira los consejos que te proponemos para cuidar la piel de tus hijos. La piel del niño es más delgada y frágil que la del adulto. Es más permeable por lo que absorbe con mayor facilidad sustancias que estén en contacto con ella. Por ello, debemos tener mucho cuidado cuando le echemos cremas ya que pueden ser perjudiciales.

La piel del recién nacido tiene una capa llamada vernix caseosa y bajo esta capa grasa, podemos observar una piel rojiza que en pocas horas se va tornando más rosada. Puede apreciarse un vello muy fino (lanugo). Una vez que el bebé empieza a tomar leche materna, su tejido va cambiando.

Cuando el frío empieza a llegar, su piel al ser muy frágil debemos protegerla muy bien ya que podría presentar hipotermia. La hipotermia es el descenso involuntario de la temperatura corporal por debajo de 35 °C. Ésto es peligroso para un bebé por lo que debéis tener mucha precaución. Los lactantes y niños deben protegerse del frío de igual forma que los adultos y deben usar un número de prendas similar a las que usan sus padres.

Por otro lado, si hace mucho calor no debemos abrigarle, ya sabéis conforme nos vestiríamos nosotros. Con el aumento de la sudoración favorecerá la aparición de lesiones irritativas (sudamina) en la piel.

Recomendaciones

  • Los bebés menores de 6 meses no deben ser expuestos directamente al sol.
  • En niños mayores evitaremos la exposición al sol entre las 11 y 16 horas.
  • El baño del niño debe ser diario. Se usarán un gel y una esponja suaves y pondremos especial cuidado en la limpieza de los pliegues.
  • Es muy importante el cambio frecuente de pañales y el lavado de esta zona cubierta con el pañal.

 

 

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