El ambiente que rodea a la mujer es fundamental en el momento del parto. Tanto es así que, cuando es el adecuado, puede hacer más agradable la experiencia, reducir las sensaciones de dolor, acelerar el trabajo de parto, minimizar el sufrimiento fetal y evitar la necesidad de cesáreas y alumbramientos instrumentales.

Cuando el embarazo transcurre con normalidad y sin elementos de riesgo, las mujeres pueden decidir cómo dar a luz. En la búsqueda de una mayor intimidad algunas de ellas pueden llegar a elegir el parto en casa. Sin embargo, esta opción despierta reticencias en la mayoría de las embarazadas, que prioriza la seguridad de un hospital a la tranquilidad del hogar.

Las claves de un ambiente de parto óptimo son las siguientes:
• El espacio físico: la habitación, la iluminación, el sonido ambiente, así como la posibilidad de moverse.
• Los elementos de ayuda: como las pelotas hinchables de goma, las cintas, las camas que permiten adoptar diversas posturas para la dilatación y el expulsivo, las bañeras de relajación, disponer de analgesia, etc…
• El factor humano: la presencia de la pareja o un ser querido, la cualificación del personal sanitario, la calidez de la atención, la comprensión, el apoyo constante, así como el respeto a las necesidades de la mujer.
La combinación adecuada de estos tres aspectos genera un ambiente óptimo y un parto más sencillo ya que está demostrado científicamente que cuanto más tranquila está la mujer, mejor va su parto.

Los cursos de preparación al parto representan una ayuda inestimable en este aspecto. Por un lado, enseñan a la mujer y a su pareja diversas técnicas de relajación, compenetración y ayuda. Por otro, ofrecen información de primera mano sobre todo el proceso del parto. También les permiten decidir con tiempo cómo quieren que sea el nacimiento del bebé, según las posibilidades reales del hospital donde tendrá lugar.

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