La talla del bebé depende únicamente de la herencia genética, y está directamente relacionada con la estatura de sus padres. Hay excepciones en las que un hijo es mucho más bajo o más alto que los progenitores, pero, por lo regular,
en esos casos siempre hay algún pariente cercano, tío o abuelo, que tiene una estatura parecida a la suya.

En contra de lo que piensan muchos padres, en un chico sano la alimentación no influye en su estatura, ni para bien ni para mal. Según se ha comprobado mediante estudios, no hay alimentos que ayuden a crecer y tampoco importa la cantidad de comida que se toma (más bien es al contrario: un chico que crece poco necesita comer menos).

Para conocer la estatura aproximada que tendrá el bebé de adulto podemos utilizar una fórmula que los médicos llaman «de la talla diana»: consiste en sumar la talla en centímetros del padre y de la madre, y dividir el resultado por dos. Si el bebé es varón, a la cifra resultante hay que sumarle 6,5 centímetros y si es nena, restarle 6,5 centímetros. El resultado tiene un margen de error de unos 5 centímetros.

En un futuro próximo no será necesario realizar estas operaciones para averiguar cómo será de alto el chico cuando deje de crecer, este dato se podrá conocer con bastante precisión mediante un análisis genético.

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