Cuando aún son bebés con pocos meses de vida, suelen llorar a menudo. Está comprobado que un alto porcetaje de estas veces es porque necesita calor humano, que alguien le coja, lo tenga en brazos… eso también pasa por las noches. Si los papás cogen a su hijo siempre que llore enseguida, éste podría aprender que si quiere conseguir algo, sólo tiene que llorar y, a la larga, sería “perjudicial” para los padres. Una nueva investigación recomienda resistir la tentación de responder al llanto inmediatemente para que el niño aprenda a calmarse solo.

Un estudio reciente de la Universidad de Temple (EE.UU.) sostiene la idea de que es mejor dejar que el niño se calme solo y vuelva a dormirse sin ayuda. Hay bebés que duermen, sin problema, durante toda la noche mientras que otros se despiertan varias veces y comienzan a llorar mucho. Debemos tener paciencia y esperar que puedan calmarse solos. Aunque es algo difícil para los padres, sobre todo si son primerizos, está comprobado que en la mayoría de las situaciones sólo quieren ver a alguien para no estar tanto tiempo solos.

Los padres deben buscara rutinas para para ayudar a los bebés a calmarse. El mejor consejo es acostar a los bebés a la misma hora todas las noches, dejarles conciliar el sueño solos y resistir la tentación de responder al llanto inmediatemente. Además, la mayoría de los bebés duermen mejor a partir de los seis meses. Sin duda, debemos educar a nuestros hijos desde su nacimiento, así serán niños más disciplinados y menos consentidos.

 

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