Últimamente parece haberse puesto de moda alternar antitérmicos distintos para atajar la fiebre. ¿Es tu caso? Sin embargo, la Asociación Española de Pediatría desaconseja esta práctica.

Cuando un niño pequeño tiene episodios de fiebre, los padres intentan bajarla rápidamente. Sin embargo, en función de a qué responda la temperatura, será más fácil o más complicado controlarla.

fiebre
Pixabay

La Asociación Española de Pediatría explica en su web que no hay pruebas de que alternar los antitérmicos sea más eficaz para disminuir la temperatura o el malestar por lo que desaconseja hacerlo de forma habitual. Además, cuando damos a un niños medicaciones distintas para bajar la fiebre, aumentamos el riesgo de que haya confusiones con las dosis a la hora de administrarlos y por tanto, de que se produzcan más efectos secundarios.

Te recomendamos:

  • Tratar a los niños febriles solo cuando la fiebre se acompañe de malestar. No utilizar medicamentos con el único objetivo de reducir la fiebre.
  • No es aconsejable combinar o alternar ibuprofeno y paracetamol.
  • No se deben dar los dos a la vez.
  • No alternarlos. Solo hacerlo si el malestar es intenso y persiste o recurre antes de la dosis siguiente.

Debes tener en cuenta que la fiebre no es una enfermedad, sino una respuesta defensiva y que el tratamiento de la fiebre está orientado a aliviar el malestar.

Para disminuir la fiebre y aliviar el malestar en los niños se utilizan habitualmente el paracetamol y el ibuprofeno. Ambos se pueden dar en gotas o en jarabe, y el paracetamol también en supositorios.

Hay que tener en cuenta que si el niño no está afectado no ganamos nada tratando la fiebre.

Los antitérmicos pueden disminuir la temperatura entre 1 y 1,5 grados (ºC); el objetivo nunca podrá ser alcanzar la temperatura corporal normal. Ten en cuenta que el paracetamol se puede administrar cada 4 ó 6 horas, y el ibuprofeno cada 6 u 8 horas y que debes ajustar la dosis al peso del niño.

Si tu hijo es muy pequeño, debes saber que el ibuprofeno se puede utilizar a partir de los seis meses de vida. Tampoco se debe dar paracetamol a un niño menor de 3 meses sin que lo haya visto el médico.

Otras recomendaciones de los expertos son no utilizar los antitérmicos para prevenir una posible reacción ante las vacunas y mantenerlos siempre fuera del alcance de los niños.

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