Los primeros años de vida del niño, sobre todo entre los dos y los tres años, los niños pasan por una fase de fuerte apego a su madre. Su vida está cambiando y están comenzando a hacer cosas de manera autónoma y solo se sienten seguros con mamá.

Cuando un niño de dos años quiere estar todo el tiempo con su madre, e incluso rechaza a su padre, no es consciente de que puede estar haciendo sufrir a papá. Los niños adoran las rutinas y si es la madre la que siempre se ha ocupado de cuidar al pequeño, es normal que rechace al padre. En este punto es muy importante fomentar la autonomía de nuestro niño.

Un bebé necesita tener a sus cuidadores cerca. Cuando estos se alejan, a menudo, siente miedo porque depende de ellos para su supervivencia. Sin embargo, una vez superados los dos años, si aún siente un malestar excesivo al separarse de sus cuidadores o anticipa la separación, es posible que sufra un trastorno de ansiedad.

El miedo es habitual, sano y adaptativo en niños menores de dos años y medio.

Estos niños sienten: miedo por si a sus padres les pasa algo; no quieren ir al colegio para no separarse de sus padres; no quieren dormir fuera de casa; suelen tener sueños angustiosos; no quieren quedarse solos en casa…

Qué hacer los padres:

  • Potencias la autonomía del niño y la confianza de éste.
  • Procurar que el niño se sienta a gusto con otras personas.
  • Hacer la separación gradual, el primer día que los padres y el niño se separen unos minutos y poco a poco vaya siendo más tiempo.

 

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