Científicos ingleses aseguran que, si durante el embarazo la madre sufre de estrés, se lo puede trasmitir al bebé. Un trabajo científico desarrollado por el Imperial College de Londres asegura que, a partir de la decimoséptima semana de gestación, una embarazada que presenta un cuadro de estrés puede trasmitirle al feto algunos síntomas como nerviosismo crónico.

Según el informe, que fue publicado por el Periódico de Endocrinología Clínica, esto se debe a que dentro del útero materno, el bebé está expuesto a una hormona denominada «cortisol», que es la causante de la ansiedad. Cuánto más elevado sea el nivel de esta sustancia en el flujo sanguíneo de la embarazada, mayor será su presencia en el líquido amniótico, lo cual afecta directamente al niño.

 Otro estudio llevado a cabo con anterioridad, ya había demostrado que los hijos de aquellas mujeres que habían experimentado frecuentes «ataques de nervios» durante el período de gestación, presentaban una ligera disminución de la inteligencia.

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