No se trata de prohibir todos los alimento menos saludables, sino de moderarlos comiendo pequeñas cantidades.

EL CHOCOLATE:

Es un magnífico alimento, aunque hipercalórico. Por eso hay que comerlo con moderación. Una tableta pequeña de vez en cuando, incluso, beneficia al organismo.

• El chocolate, elaborado a partir de caco, tiene propiedades estimulantes, euforizantes (nos hace sentir mejor) y antioxidantes. En su composición, además, encontramos una gran variedad de vitaminas y minerales. Sin embargo, proporciona muchas calorías y mucha energía, sobre todo porque no consumimos cacao puro, sino una mezcla de caco y azúcar (puede llegar al 50% de su composición), a la que a veces se añaden harinas.

• Una tableta pequeña de vez en cuando puede ayudar a los chicos en momentos de mucha actividad o de tristeza. Utilicémoslo como medicina, pero siempre en pequeñas cantidades. Y es mejor evitarlo de noche, debido a su efecto excitante y diurético, que puede favorecer la enuresis nocturna.

• Este alimento también tiene efectos negativos: muchas grasas difíciles de digerir en el estómago y de metabolizar en el hígado, y unos componentes que, en grandes dosis, pueden afectar al ánimo del chico, además de favorecer la obesidad. El chocolate con leche rebaja las propiedades del cacao y los efectos negativos producidos por su abuso.

LAS GASEOSAS:

A esta edad hablamos 2-3 años, no le llama demasiado la atención.

• Si quieren, podemos dejárselas probar intentando quitarles el gas. Lo normal es que su sabor le parezca demasiado fuerte, pero, si le gustan las pide, deberían reservarse exclusivamente para situaciones especiales y ofrecérselas bastante rebajadas con agua. Es bueno no acostumbrarlos.

• Estas bebidas tomadas en gran cantidad interfieren en la absorción del calcio, algo nada aconsejable para ninguna época de la vida, pero menos para ésta. Las bebidas de cola, además, no son buenas a esta edad por su contenido en cafeína.

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