senos.jpg

Desde el embarazo es posible prevenir el relajamiento y la pérdida de elasticidad del pecho utilizando productos específicos para ello. Los tratamientos los debes realizar siempre después de la lactancia.

Un consejo siempre eficaz es ducharse el pecho con la temperatura del agua tan fría como puedas soportar, realizando movimientos circulares y extiéndelos hacia el cuello. Existen aparatos específicos de hidroterapia para el pecho como que se acopla al grifo.

Obsesionarse con dietas adelgazantes y pobres en proteínas no hace más que perjudicar al pecho. Cuanto más lento y progresivo sea el adelgazamiento, mejor. Gestos diarios como escurrir una toalla empapada en agua manteniéndola a la altura del pecho pueden sustituir los sofisticados aparatos de los gimnasios.

Compartir
Articulo anteriorConvulsiones en los niños
Artículo siguienteRecetas para niños: Hamburguesa casera
Educadora social, fotógrafa y amante de la vida. Tengo bastante experiencia en diseño gráfico, montajes, restauración, carteleria, etc. Dentro de mis aficiones tengo que decir que me fascina dibujar, la música, el cine, leer y, claro está, escribir (tengo algunos cuentos y relatos cortos)... ¡entre muchas otras cosas!

1 comentario

Dejar una respuesta